Cultura y científica…¿de qué estamos hablando?

Epistemología y cultura científica_Tarea 4a.- Búsqueda en Web

Estas son las tres definiciones de Cultura Científica que me gustaría destacar:

«La cultura científica como entramado de conocimientos, actitudes y comportamientos sociales frente a la ciencia y la tecnología juega un importante papel en el desarrollo personal, económico y social. Papel que se revaloriza continuamente en la medida en que crece el peso del conocimiento científico y las aplicaciones de la tecnología en la vida diaria y las innovaciones productivas y sociales en su doble faceta de oportunidades y riesgos». Sebastián, Jesús(2007). Conocimiento, cooperación y desarrollo [online]. Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad , 3(8). http://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S1850-00132007000100015&script=sci_arttext

“La cultura científica de un grupo social es la información cultural que comparten los individuos de ese grupo relacionada con las actividades científicas, sus métodos, sus resultados y sus relaciones con cualquier otra actividad social” . Aibar y Quintanilla (2008, cit. por FECYT, 2012 en el Libro Blanco de las Unidades de Cultura Científica, p.36). https://es.scribd.com/document/238435524/Libro-Blanco-Ucci

“Concepto integrador en el que están presentes todos los actores –incluidos los periodistas, divulgadores, y museos de ciencia- desempeñando un papel igualitario de emisores y receptores simultáneamente en una conversación donde hay un intercambio mutuo” . Tesis doctoral de Lourdes López Perez (2015) y definición recogida en “La divulgación científica: Estructuras y prácticas en las universidades” (Gedisa, 2017). https://books.google.es/books?id=ENEmDwAAQBAJ&pg=PT3&hl=es&source=gbs_toc_r&cad=3#v=onepage&q&f=false

El poder de la imagen para comunicar

Publicaciones y congresos_Tarea 4.1.- GRÁFICAS

Los elementos visuales que acompañan a los textos en general y, en este caso particular, las gráficas, son necesarios e importantes, siempre y cuando se diseñen y utilicen bien. Para esta tarea, he seleccionado dos gráficas de dos revistas de diferente público pero que, a mi juicio, comunican sus mensajes de forma clara.

La primera, ETHIC, es una revista periodística online (que se actualiza a diario) y en papel (trimestral) sobre medioambiente, sostenibilidad, cultura, sociedad e innovación. En su número 42, publicado en la revista en papel de septiembre de 2019, la sección Infografía recoge este “Mapamundi del CO2”.

Fuente: Global Carbon Project/ ETHIC

En él, se puede ver una selección de países y su relación con el CO2, que hoy en día constituyen una de las principales preocupaciones en materia de cambio climático. Se trata de un gráfico de burbujas que, en lugar de situarse sobre un eje de coordenadas, lo hace sobre un mapamundi. El color de las dibujas representa a cada una de las variables que se indican en la leyenda, siendo el marrón-verdoso para la cantidad de emisiones de CO2 (millones de toneladas), el rojo para las emisiones de CO2 per cápita (toneladas por persona) y el azul para inversiones en energías renovables (mil millones). El diámetro de las circunferencias depende del valor de cada viable. Esta gráfica nos permite ver, de un solo vistazo, que China acumula las mayores emisiones de CO2 pero también la mayor inversión en energías renovables, seguida de Estados Unidos o que los países árabes reúnen las mayores cantidades de emisiones per cápita. Se trata de una gráfica interesante en el sentido de que sitúa al lector en el espacio, permitiendo ver a nivel mundial el estado de la cuestión. A nivel de diseño, quizá hubiese aclarado el fondo, pues estoy de acuerdo con el consejo de la lectura de esta lección de utilizar tonos muy suaves, preferiblemente el blanco. Tras este gráfico, se acompaña una pequeña explicación por países, que completa la información que viene en la gráfica. En la versión online se publicó esta misma gráfica pero de forma más interactiva (https://ethic.es/2019/10/el-mapamundi-del-co2/) y con las variables separadas, lo que supone una forma de adaptar un mismo contenido audiovisual a distintas plataformas de difusión.

En segundo lugar, he seleccionado otra revista, pero este caso científica y de sector de la salud, Nutrición Hospitalaria, y en concreto el artículo “Valoración del estado nutricional y de hábitos y preferencias alimentarias en una población infanto-juvenil (7 a 16 años) de la Comunidad de Madrid”, (https://www.nutricionhospitalaria.org/articles/02244/show#!) en el que se concluye que uno de cada tres jóvenes en Madrid presenta obesidad abdominal. Entre los gráficos que se incluyen, se encuentra este:

Fuente: Nutrición Hospitalaria

Se trata de un gráfico de barras en vertical que recoge el porcentaje que consume determinados alimentos a la hora del desayuno divididos en tres grupos: de 7 a 12 años, de 12 a 16 y el total. Los colores seleccionados quizá contrastan demasiado, pero permiten ver los diferentes grupos sin confusión. El espesor de las barras optimiza la presentación de los resultados al no ser gruesas, el fondo totalmente blanco y está en 2D. Un gráfico sencillo pero efectivo, que además de indicarte el porcentaje acompaña el número real de consumidores de cada alimento en cada franja de edad.

Las nuevas tecnologías y la variedad de programas informáticos despliegan la creatividad de los periodistas y analista de los medios y de los investigadores en las revista científicas para aportar en sus escritos elementos de apoyo que confirman aquello de que una imagen vale más que mil palabras.

Fenotipos a examen

Epistemología y cultura científica_Tarea 3.- Explicación texto

El anexo “El significado de la causalidad genética”, escrito por Elliot Sober, forma parte del libro Genética y Justicia (Cambridge University Press, 2003). Sober, profesor de Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Wisconsin-Madison y, especialmente, experto en Filosofía de la Biología, presenta un texto con el que pretende analizar el impacto de los genes y el entorno en el fenotipo de un individuo. Para ello, propone cuatro preguntas sobre el papel de los genes en cada rasgo de las personas.

Aunque, a priori, parezca una idea lógica, que genes y entorno intervienen en el conjunto de caracteres que nos conforman a cada uno de nosotros, este texto nos hace caer en la cuenta de que no es tan sencillo determinarlos, así como tampoco qué cantidad de papel tiene cada uno en cada rasgo del individuo.

Quizá se trate de un texto bastante técnico, que precisa de una lectura pausada y en ocasiones repetitiva para poder enlazarlo con problemas actuales. Sin duda, precisa de conocimientos previos sobre biología, pero esta cuestión la salva el autor con bastantes ejemplos muy cercanos y fáciles de entender. Aún así, a pesar de su dificultad, es una lectura interesante y, sin duda, no me parece que la toma de decisiones ante el avance de las ciencias biomédicas se pueda hacer con una idea “vaga e intuitiva”. Todo lo contrario, se necesitan muchas más voces de expertos como Sober. Cuanta más información (y mejor contrastada), más conocimiento (y más poder) para obrar mejor.

A pesar de que el texto tiene dieciséis años, es fácil de traer a la actualidad. Sober actúa como oráculo cuando, en sus páginas finales, afirma que “la genética del desarrollo es una ciencia que avanzará enormemente en los próximos años gracias a las nuevas técnicas que permiten a los científicos investigar el funcionamiento de los genes”. En este punto, es inevitable no pensar en la tecnología CRISPR de edición de ADN. A pesar de que en torno a diez años antes de la publicación de este libro el científico español Francis Mojica realizó las primeras contribuciones a esta técnica, su despegue ha sido posterior a 2003.  

“Los genetistas han estudiado el mundo de la variación humana; ahora nos enfrentamos a una era en la que, para bien o para mal, poseerán la capacidad de cambiarla”, concluye Sober el texto, un cierre perfecto. Si bien no son todas, una gran mayoría de las controversias tecno-científicas de la actualidad provienen de las ciencias biomédicas. Ese cambio en la variación humana es tan atractivo como polémico. Genera tantos miedos como retos que abordar.

Esto me ha recordado una de las grandes polémicas del año pasado en la que el científico chino He Jiankui anunciaba con satisfacción a los medios de todo el mundo que había modificado genéticamente a dos mellizas para que no contrajeran el VIH. Sin embargo, Jiankui era incapaz de demostrarlo, por lo que la sorpresa de medio mundo se tornó en crítica y condena. Más de un año después, acaban de publicarse los resultados de esta investigación en la revistas científica MIT Technology Review e indican que la edición genética puede haber fallado y haber creado mutaciones imprevistas en las niñas.

Se trata de una cuestión tan delicada que la edición genética no puede tratarse como un “corta y pega” de Word. Ni por parte de la comunidad científica y por la de la comunicación. Los periodistas no podemos tratar estos temas a la ligera ni lanzar mensajes de falsa esperanza a una sociedad que está deseando que los telediarios abran con el mensaje de que se ha curado el cáncer o el alzhéimer.

Otra de las ideas que destaco de este texto y que a mí especialmente me han hecho reflexionar ha sido la del concepto de individuo “normal” que introduce Sober. ¿Qué entendemos por normal? Hace alusión al nazismo y las ideas de supremacía racial. En los últimos años, en países europeos –en España, sin ir más lejos– han resurgido voces de extrema derecha que remueven otra vez la idea de unas personas superiores a otras. Es una idea con la que hay que tener cuidado para no destrozar los avances sociales y la inclusión lograda hasta la fecha en colectivos hasta hace nada marginados.

En definitiva, aunque algo complicado, me ha parecido un texto útil. En cuanto a la hora de trasladarlo a otras disciplinas, se me ocurre que un tema controvertido en Madrid, ciudad en la que vivo, es la contaminación. Madrid Central, ¿sí o no? Es una materia en la que, si la Administración Pública tuviese más formación y acceso a textos de expertos como Sober, podrían tomar mejores decisiones ante un problema ambiental relacionado directamente con la salud humana.

Entre citas y referencias

Publicaciones y congresos_Tarea 3.1.- CITAS

El artículo seleccionado para esta tarea, “Emotional Intelligence in Elementary School Children. EMOCINE, a Novel Assessment Test Based on the Interpretation of Cinema Scenes”,  publicado en agosto de 2019 en Frontiers in Psychology contiene un total de 54 citas a lo largo de todo el texto.

Estas, están distribuidas de forma diferente a lo largo de las cuatro partes de la estructura IMRAD de este paper. La introducción contiene 31, el 57,4% del total de las citas; el apartado de metodología recoge 3; el de resultados, el que menos, solo 1 y el de discusión 19.

Como era de esperar, la introducción, donde se contextualiza el tema de la investigación, es la parte que más citas recoge, pues es la que más referencia tiene que hacer a autores y estudios que preceden a este. Intuyo que lo habitual será que el mayor peso de citas en los artículos recaiga en la primera parte. Sin embargo, me ha sorprendido encontrar un número elevado de citas en la discusión, por lo que deduzco que en las conclusiones también es importante hacer referencia a otros autores para señalar qué novedades aporta el estudio respecto a lo que ya se sabía del tema. El sistema que se ha seguido para las citas ha sido el de nombre y año, empleando la abreviatura et al. en el caso de que fuesen más de cuatro autores.

Al final de este artículo, las referencias de las citas siguen un orden alfabético en el que se incluyen referencias completas con sus títulos sin acortar y la paginación también es completa. El título de las revistas aparece abreviado. El número total de referencias es 34, inferior al de citas porque a lo largo del texto varios artículos han sido citados más de una vez.

Mi flechazo científico

Epistemología y cultura científica_Tarea 2.- Redacción texto ciencia

Durante mi etapa escolar, fueron varios los profesores que intentaron atraerme al mundo de las ciencias. Una no muy buena experiencia en la asignatura de biología, unida a que desde que tengo uso de razón solo he querido dedicarme a escribir, hicieron que desechase por completo cualquier dedicación al cometido científico.

Terminé la carrera de mis sueños, periodismo, sin saber muy bien hacia dónde tirar. Por supuesto, el camino del periodismo científico ni se me había pasado por la cabeza, básicamente porque en los cinco años de carrera no se nos mencionó ni una sola vez está oportunidad laboral. Así que no fue hasta en una clase de máster cuando abrí los ojos.

Así que sí, se puede decir que llegué a la comunicación científica un poco por flechazo y de forma inesperada. Mi relación con la ciencia ha sido una absoluta sorpresa y, debo admitir, que ha roto prejuicios que tenía. Como, por mencionar uno, que los investigadores e investigadoras son personas, en el 99% de los casos que ríe, lloran, comen y beben cerveza. Mi experiencia en la Unidad de Cultura Científica de una universidad me ha demostrado que, también en el 99% de los casos, son los propios científicos los que están deseando comunicar sus resultados a una sociedad que merece ser informada y saber en qué se invierte su dinero. Pero el problema es que muchas veces no saben cómo hacerlo.

Por otra parte, confieso que me asombra cómo se vuelcan estos investigadores en las actividades de divulgación que se organizan como la Semana de la Ciencia o la Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras, entre otras muchas. Ese esfuerzo añadido, que no suele llevar ninguna compensación económica, genera vocaciones científicas en unos niños que el día de mañana serán el futuro de la ciencia y que ese día vuelven a casa con una sonrisa de oreja a oreja habiendo aprendido y disfrutado a partes iguales.

Por tanto, mi opinión, basada en mi experiencia personal y laboral, es mucho más positiva que negativa, y siento una gran admiración por esas personas que, a veces en unas condiciones de trabajo y de remuneración lamentables, sacan adelante grandes investigaciones. No debemos olvidar que se les exige, en muchas ocasiones, que los científicos den clase, investiguen y divulguen. Y recordemos, el día tiene solo 24 horas. A veces, en mis entrevistas les pregunto, ya off the record, ¿de dónde sacas el tiempo? “Pregúntaselo a mi familia”, me ha contestado más de uno. Y eso en el caso de que la tengan.

Ahora bien, como periodista, cuestiono y critico algunos aspectos, más que de la ciencia, del sistema en el que nos encontramos. Un sistema en ocasiones injusto, que solo mira por y para el resultado y que somete a los científicos a un “publicarse o morir”. Si no estás en las revistas de mayor impacto o tu investigación no es portada de grandes medios, date por perdido. Creo que, en esos casos, la ciencia es injusta. O se es injusto con la ciencia, no lo sé muy bien.

Un sistema que exige y exige, pero que recompensa con un PIB que no llega al 2% en nuestro país, pese a todo el potencial científico que tenemos. España es un país de ciencia desde antes de serlo de fútbol. Falta que cale, aún más en todos, que sin ciencia no hay futuro ni progreso. Y desde la comunicación científica, tenemos que llevar este lema por bandera a la hora de hablar de la ciencia.

Niños más curiosos, mejor futuro para la ciencia

Intro Comunicación Científica_Tarea 2.1.- Texto de valoración

Para el astrofísico Neil DeGrasse, la educación en la actualidad se centra en volcar información en el cerebro de los niños y de las niñas, ahogando así su capacidad crítica y creativa. Dejan de preguntarse el por qué de las cosas, perdiendo el interés por descubrir lo desconocido. En este sentido, la divulgación científica puede ayudar a entrenar a las personas para que piensen, y no decirles qué, cómo y cuánto tienen que pensar.
Estoy de acuerdo con su valoración, añadiendo ciertos matices. Quiero creer que no sucede en todos los centros escolares ni en todos los casos, porque si no tendríamos un problema de pérdida de talento. Es necesario que los más jóvenes aprendan las materias “de toda la vida”, si bien el profesorado puede darle una vuelta a la forma de impartirlas. Por ejemplo, permitir a los niños que investiguen sobre las materias antes de empezar un nuevo tema o proponer juegos y actividades lúdicas, pues está demostrado que, bien ejecutado, tiene beneficios para el aprendizaje.
Resulta impresionante ver cómo, en el mes de noviembre, las universidades y los centros de investigación de numerosas ciudades españolas se llenan de niños y niñas de todas las edades que, boquiabiertos, atienden a los experimentos científicos y a talleres de todo tipo de disciplinas. Este tipo de acciones de divulgación científica fomentan vocaciones y despiertan en muchos de ellos un gusanillo que, bien orientado en los siguentes cursos, desemboca en nuevos alumnos universitarios. Además, el contacto con este tipo de actividades produce en los niños un mejor conocimiento del trabajo del investigador y así pueden hacerse una idea de lo que sería su futuro trabajo. De esta forma, se reduciría también el abandono de carreras universitarias, pues muchos tienen que dejar los estudios al darse cuenta de que estos nada tenían que ver con su idea preconcebida. Los niños y las niñas tienen que tocar, experimentar y curiosear para más tarde decidir en qué adultos quieren convertirse.

Nominaciones a los Goya 2020 en formato IMAD

Publicaciones y congresos_Tarea 2.2.- Escribir un artículo

Introducción
La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España convoca de forma anual los Premios Goya, un reconocimiento a los profesionales de la industria del cine español. La primera edición tuvo lugar en marzo de 1987 sobre las películas que se proyectaron en 1986. En el año 2020 se celebrará su 34ª edición.

Metodología
Para conocer a las personas candidatas a ganar la estatuilla en cada una de las categorías, el 2 de diciembre de 2019 los actores Elena Anaya y Miguel Herrán han anunciado, desde la sede de la Academia de Cine, los aspirantes a las 28 categorías, a partir de una preselección de 146 películas.

Resultados
Entre los resultados de este anuncio, destaca el filme dirigido por Alejandro Amenábar, “Mientras dure la guerra”, con 17 nominaciones, seguido muy de cerca por el de Pedro Almodóvar “Dolor y gloria” con 16 y el de Aitor Arregui, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga “La trinchera infinita” con 15. Como mejores actores, están nominados Antonio Banderas, Antonio de la Torre, Karra Elejalde y Luis Tosar, mientras que en la categoría femenina Penélope Cruz, Greta Fernández, Belén Cuesta y Marta Nieto.

Conclusiones
Una vez más, dos de los directores españoles más aclamados por la crítica como son Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar compiten por alzarse con el título de la película más laureada en la gala del próximo 25 de enero en Málaga.

Dos papers a examen

Publicaciones y congresos_Tarea 2.1.- Artículos científicos en Internet

Con el objetivo de analizar, en busca de diferencias y de puntos en común, la estructura de los artículos científicos, he seleccionado dos: “A novel group parenting intervention to reduce emotional and behavioural difficulties in young autistic children: protocol for the Autism Spectrum Treatment and Resilience pilot randomised controlled trial” publicado en British Medical Journal en 2019 y “Observed Impacts of Anthropogenic Climate Change on Wildfire in California” publicado en Earth’s Future también este año.

Aunque, en esencia, la estructura de ambos sigue la tendencia de partir de una introducción general con un estado de la cuestión, explicar cómo se ha desarrollado la investigación y señalar al final resultados y conclusiones, la forma de denominar y estructurar cada parte se ha hecho de forma diferente.

En el primero, sobre autismo en BMJ, encontramos que en el propio abstract ya están reflejadas las tres partes en las que se divide el artículo, con un breve resumen de cada una de ellas (traducidas al castellano):
– Introducción
– Metodología y análisis
– Ética y difusión
A su vez, dentro del texto, cada parte tiene una serie de epígrafes, como “metas y objetivos” en la introducción o “pacientes y público involucrado” en metodología y análisis. El apartado de ética y difusión no tienen ninguna división, y entre este y la bibliografía que cierra el artículo hay otros tres apartados con información sobre la situación, el patrocinador y el comité directivo del ensayo, así como otro sobre el comité que ha supervisado los datos.

En el segundo artículo escogido, sobre cambio climático, la estructura principal es (traducida al castellano):
– Introducción
– Método
– Resultados
– Conclusiones
– Agradecimientos
En esta ocasión, el abstract lo compone un solo párrafo con el resumen de la investigación y los apartados de metodología, presentación de resultados y conclusiones también tienen una serie de divisiones (“regiones de estudio”, “tendencias climáticas importantes”, “factores no climáticos”, etc.).
Este análisis demuestra solo dos de cientos de formas de estructurar un artículo científico, dentro de las posibilidades existentes, siempre y cuando se mantenga la misma tendencia. Quizá el segundo artículo sea más fácil de distinguir sus apartados, tanto por la denominación de estos como por la tipografía en la que están señalados, al menos en sus versiones online.

Milán, con ele, como la ciudad. Encantada

Me apellido Milán antes de llamarme María. Pero doce de cada diez personas dicen Millán. O Milá. Muy raras veces Milán. Así que me he acostumbrado a presentarme como «María Milán, con ele, como la ciudad». Es que no me podéis comparar un Milán con un Millán o Milá (disculpas de antemano si hay alguno en la sala).

Es una chorrada, pero por algo había que empezar.

Soy periodista desde que con ocho años dije que «yo de animadora no me visto» en el partido de fútbol de los chicos del cole. Mis padres me compraron una libreta con las anillas en la parte superior en una tienda de «veinte duros» (ay, los 90) y fui entrevistando a los «pichichi» de la clase para la «crónica». También grabé mi comunión como si fuese Callejeros Viajeros, pero eso para otro post.

Con 18 años dejé mi casa, en la esquina denominada desierto de Europa, para estudiar Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Terminé con más dudas de las que entré. ¿Y ahora qué? Porque a mí, a priori, me gustaban todas las ramas, pero ninguna en especial. Me bastó una clase de hora y media en el máster que cursé después, Periodismo de Agencia, para encontrar el apellido que quería a este nuestro noble y apaleado oficio. «Salud» fue el escogido (ironías de la vida, pues no paso una semana sin visita al médico).

Pero una idílica etapa en la Agencia EFE como becara del portal Efesalud terminó. Y fui a parar en el mismo punto de partida que hace diez años: la Universidad Complutense de Madrid. Aquí, soy periodista de Comunicación Científica en la Unidad de Cultura Científica de la OTRI. Entré con un programa de estos para jóvenes europeos perdidos en la vida en paro, y ya llevo casi cuatro años en él. Y me encanta. Pero, entre nosotros, a veces me da vértigo. Por eso, me acabo de embarcar en un Experto Universitario para aprender, disfrutar y hacerlo mejor.

En este blog quiero volcar mi trabajo diario, la ciencia, pero también historias. No sé de qué, pero a veces invento cosas. Un desastre, pero es que yo soy un poquito así. ¡Bienvenido/a!

M. Milán

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