CUESTIONES DE LA CLASE 9
1. Revisa la cuestión de los géneros naturales y piensa en la distinción entre géneros que son reales y los que son convencionales. Piensa en un ejemplo. Comenta si esta cuestión te parece importante.
El ser humano necesita ordenar y categorizar todo lo que le rodea como otros seres vivos, ciencias sociales, humanas o experimentales e incluido a él mismo, entre otros casos. En este capítulo de Filosofía de la Ciencia hemos conocido los géneros naturales, formas de clasificar el conocimiento en categorías a priori no diseñadas por el ser humano, sino intrínsecas en la naturaleza de cada elemento, también conocidas como esencias. Una esencia que se descubre y que no se construye o inventa.
El debate en torno a esta cuestión se centra en responder a si los géneros naturales son reales o convencionales, es decir, si realmente la naturaleza dota a cada individuo de una esencia que permite su clasificación o si esa esencia es una construcción artificial del ser humano para clasificar un conjunto. Por ejemplo, en los elementos de la tabla periódica parece claro que su clasificación responde al número atómico y sus electrones, unas características naturales en la esencia de cada elemento. Sin embargo, la clasificación finalmente la llevó a cabo un hombre, Mendeléyev, y antes que él hubo otros intentos. ¿Hasta qué punto es entonces un género real y no hay cierta construcción del ser humano en la decisión, por ejemplo, de establecerlo en forma de tabla? No puedo evitar asemejar esto a la objetividad en el periodismo -quizá no tenga nada que ver- pero, por muy objetiva que sea una noticia y se cuenten los datos tal y cómo sucedieron, el hecho de elegir contar esos datos y la disposición de ellos en el texto ya conlleva cierta “mano” del hombre, perdiendo la objetividad/naturalidad.
Volviendo al tema de antes, un tipo de clasificación convencional podría ser el grupo de enfermedades llamadas Enfermedades Raras. Cientos de enfermedades conforman este grupo y el criterio para agruparlas es, según su definición, aquellas que afectan a una de cada 2.000 personas. Desde mi punto de vista, no se trata de una clasificación natural, puesto que no se basan en una característica propia de cada patología (muchas no tienen nada que ver entre ellas), sino que se refiere a una cuestión de cantidad de pacientes que incluso varía entre países, pues mientras que en Europa es la prevalencia descrita anteriormente, en Estados Unidos se consideran enfermedades raras a las que afectan a menos de 200.000 personas y en Japón a menos de 50.000.
Hasta ahora no me había parado a reflexionar hasta qué punto son importantes las formas que tenemos de categorizar, y si esas categorías las descubrimos en la naturaleza o las construimos nosotros. Es un tema importante en determinados ámbitos como la salud, la justicia o la economía, entre otras, pues muchas veces según la clasificación del individuo se actúa sobre él de una determinada manera.
2. Programa de radio: ¿Es convincente decir que las razas no son naturales? ¿Por qué?
Para esta pregunta, tengo una respuesta tajante: por supuesto. Como comenta la profesora Etxebrria en su intervención radiofónica, utilizar el criterio “raza” para clasificar, como género natural, a los seres humanos, es incorrecto. Las razas no son naturales, son construcciones sociales y, por tanto, no tienen fundamento biológico, como estimó la UNESCO en los años 50.
Además, hoy en día utilizar esta categorización carece de sentido desde el momento en el que podemos saber nuestra ascendencia y en el que, probablemente, tengamos más diferencias genéticas con nuestro vecino que con personas a miles de kilómetros de casa. Ninguna de las poblaciones humanas ha estado aislada para tener unas características distintivas que las distingan de otras partes del mundo. Mezcla, si hoy nos hacen un estudio genético a cualquiera, la variedad está a la orden del día y es lo que nos enriquece.
El problema está en que en la sociedad se sigue haciendo referencia a “raza blanca”, “raza negra” o “raza china” porque en la literatura y en los propios medios de comunicación, en ocasiones, siguen utilizándose estas expresiones como coletillas que no representan la realidad. Y se hace con matices clasistas, puesto no es lo mismo cuando el color que sigue a la palabra raza es el blanco o el negro. Al realizar la clasificación en razas se ha hecho considerándose superiores algunas características respecto a otras. Otra muestra más de que no es una clasificación natural.
Respecto a la cuestión de negar o no la existencia de razas, algunas posturas filosóficas abogan por mantener el concepto precisamente para no evadir el problema de racismo, pero tratándolo como lo que es: una construcción totalmente social y no biológica.
Desde mi punto de vista, estos 15 minutos de intervención deberían ser obligatorios en todos los centros escolares, además de una píldora que deberían recetar a tantas y tantas personas en el mundo que se atreven a mirar a los que no son “de su raza” por encima del hombro.



















